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¿Irracionalidad, oportunismo o delirio?

¿Irracionalidad, oportunismo o delirio?

Por: Leticia Salomón

Hoy miércoles 19 de julio de 2017 cuando será presentada al Congreso Nacional una propuesta para la instalación de un Gobierno Universitario Provisional con el SUPUESTO OBJETIVO DE RESOLVER LA CRISIS DE LA UNAH, no puedo evitar la tentación de reflexionar, y comparar, sobre la crisis que condujo en 2005 a la instalación de una Comisión de Transición para recuperar a la universidad del deterioro en que la habían sumergido la corrupción generalizada; el deterioro institucional, físico, funcional y ético; los aumentos selectivos a los amigos y a los cómplices; la compra de votos a estudiantes y profesores en las máximas instancias de decisión; el deterioro de la actividad académica; la proliferación de profesores con dos o más jornadas de tiempo completo en diversas instituciones público privadas; la toma continua de las instalaciones como único mecanismo de protesta por parte de sindicalistas, profesores y estudiantes; la deformación de la estructura salarial en la que conserjes, secretarias y aseadoras ganaban tanto o más que los profesores universitarios; la afectación de las clases por los altavoces de cualquier persona, grupo o frente; el reparto de influencias entre los partidos políticos tradicionales; el desvío constante de recursos universitarios para actividades políticas y gremiales ajenas a la universidad; y el poder absoluto del sindicato de trabajadores dentro de la administración universitaria controlando instancias clave en donde se manejaban los recursos de la UNAH.

La tarea gigantesca y legítima impulsada por la Comisión de Transición (2005-2008) se tradujo en la creación de una estructura universitaria basada en las necesidades de la educación superior del S.XXI; la reconstrucción de toda la normativa universitaria; la recomposición de las instancias de conducción universitaria; la dotación de programas centrales para la reforma; la asignación presupuestaria a cada uno de esos programas; la definición de la representación a partes iguales entre los tres sectores clave de la universidad: profesores, estudiantes y autoridades; la creación de instancias de seguimiento y control de la administración universitaria; el reconocimiento de aumentos salariales por costo de la vida a profesores y administrativos sin necesidad de presiones sindicales; el pago puntual de los sueldos y salarios mensuales, y la creación de espacios de reflexión y debate sobre los desafíos para la construcción de una universidad del S.XXI, fueron algunos de los grandes legados de la Comisión de Transición para la posterior conducción y administración de la UNAH, LO QUE HA MARCADO EL RUMBO DE LA REFORMA UNIVERSITARIA.

En todo proceso de reforma hay ganadores y perdedores, y en el proceso de reforma de la UNAH ganó la institucionalidad pero perdieron los sectores responsables del deterioro institucional de la UNAH, como el SINDICATO DE TRABAJADORES, que perdió gradualmente su capacidad de control administrativo; algunos PROFESORES, que perdieron el privilegio de ganar como tiempo completo por un trabajo de tres horas; los ESTUDIANTES, que pasaron de tener el 50% de control de las máximas  instancias de decisión a tener el 33%, como corresponde, para dar similar representación a los otros sectores clave de la UNAH, como los profesores y las autoridades; los POLÍTICOS TRADICIONALES, que estuvieronacostumbrados a usufructuar el presupuesto de la UNAH y a solicitar plazas o contratos de personal docente y administrativo con las clásicas “recomendaciones” y la pérdida vertiginosa de su influencia en la toma de decisiones con su desplazamiento del poder.

De ahí que la reforma universitaria no tuviera simpatizantes en esos sectores, aunque tampoco se hizo mucho por conseguir simpatías en los profesores comprometidos con la institución ni en los estudiantes verdaderamente interesados en la institucionalidad universitaria. LA REFORMA PROPICIÓ LA CONFORMACIÓN DE UN SECTOR REFORMISTA CARACTERIZADO POR SU DIVERSIDAD POLÍTICA E IDEOLÓGICA Y AQUÍ RADICA ESENCIALMENTE SU FORTALEZA, lo que ha propiciado un cuestionamiento constante de los sectores desplazados por la misma que reclamaron siempre un mayor posicionamiento de la universidad a favor o en contra de uno u otro partido político, añorando de forma encubierta la vieja tradición de las autoridades universitarias de evidenciarse como liberales o nacionalistas, como conservadoras o revolucionarias, más por la forma que por el contenido. Al no identificar claramente a la conducción de la reforma universitaria con sus parámetros tradicionales, optaron por la descalificación fácil y finalmente por la asociación con el partido de gobierno, señalando públicamente: ¡SON NACIONALISTAS!.

En todo este proceso de movilización estudiantil, saltaron a la palestra los viejos sectores desplazados por la reforma, con mucho sigilo al principio, y abierta y descaradamente al final, convirtiéndose en  abanderados interesados de los intereses estudiantiles y de los derechos humanos fundamentales, y auto proclamándose los grandes salvadores de la UNAH, reivindicando la “ineludible” necesidad de salir al rescate de las manos de los reformistas, culpables de su exclusión del ámbito del poder.

Hoy, esos sectores del pasado, responsables del hundimiento de la universidad en el pasado más negro y tenebroso de su historia, llegan vibrantes de emoción al Congreso Nacional dispuestos a coincidir con Oswaldo Ramos Soto, a entrelazar sus manos levantadas y conducir el rescate de la universidad, auto proclamándose sus salvadores y sintiéndose parte de un ilusorio gobierno provisional que les daría la mitad de sus integrantes (2 del SITRAUNAH, 2 de la ADUNAH, 1 del SIDUNAH) frente a cinco estudiantes del MEU, dejando por fuera a cualquier otro movimiento estudiantil, e incorporando a alguna base social que les permita consolidar la ALIANZA SINDICAL- GREMIAL-ESTUDIANTIL para la conquista del poder y la concreción de sus sueños, y su instalación inmediata como una especie de Comuna de París del subdesarrollo.

¡VAYA PAPEL DE LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS!: Entregar su movimiento a los viejos y desprestigiados actores de la contrarreforma preparando condiciones para que sus “representantes” puedan llegar a gobernar la UNAH, bajando el índice de excelencia académica de 80% a 70%, para que entren los que no lo tienen, proponiendo que uno de esos sectores del oscurantismo llegue a presidir el gobierno universitario en condición de “presidente” y dispuestos a llegar, tijera en mano, A DESMONTAR EL PROCESO DE REFORMA Y A DISPONER A DISCRECIÓN DEL PRESUPUESTO UNIVERSITARIO EN TIEMPOS DE ELECCIONES cuyas obras espléndidas despertaron su voracidad y el de políticos del pasado con los que supuestamente compartirán el disfrute del poder ilusorio que se han imaginado.

Y ahí van los defensores de la autonomía universitaria al Congreso, con un desconocimiento total de las condiciones del juego político y queriendo obviar que el Congreso Nacional está controlado por el partido Nacional, el mismo que señalan como responsable de todos los males de la reforma universitaria, el cual, en el momento que lo decida su máximo jefe, puede echar por la borda el papel positivo que ese partido jugó para contribuir a sacar la universidad de los escombros en 2005 y aliarse con el incondicional partido Liberal para aprovechar la coyuntura propiciada por los abanderados de la contrarreforma y recuperar las riendas de la UNAH.

El “fuera JOH” y “fuera Julieta” se han evidenciado como una cortina de humo para intentar asaltar el poder asociado a la reforma universitaria e instalar una verdadera CONTRARREFORMA EN LA UNAH. Las personas vienen y se van, cumplen sus ciclos y marcan con resultados su gestión; en cambio, los procesos son permanentes, sujetos a cambios y a mejora, a corrección de forma y fondo, y a replanteamiento de su estrategia… Por ello, si los intereses reales de los estudiantes se relacionan con la universidad, se pueden resolver dentro de la universidad; si sus intereses son los intereses de los sectores de la contrarreforma, el Congreso es su destino  pero también será su final…

(La socióloga Leticia Salomón es la directora de Investigación Científica y Posgrados de la UNAH).

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